martes, 20 de marzo de 2007

Antigravedad


Al igual que, antes de que Einstein demostrase lo contrario, el tiempo era lineal, hasta dia de hoy, el campo gravitacional (o gravedad) es imposible de evitar, pero una serie de experimentos desarrollados en la última década parece indicar que sobre este tema aún no se ha dicho la última palabra.

Hutchinson
John Hutchison era un canadiense aficionado a la fisica que queria 'duplicar' los experimentos antes realizados por Nikola Tesla, consistentes en la interferencia de ondas de radio en una zona que abarca fuentes de alto voltaje (generalmente un generador Van de Graff) y dos o más bobinas de Tesla.



Entre los efectos que conseguía con esto estaba la la levitación de objetos pesados, la fusión de materiales disímiles tales como metal y madera, la calefacción anómala de metales sin el material adyacente ardiente, fractura espontánea de metales, temporales y la permanentes cambios en la estructura y características físicas de metales.

Este video de doce minutos ofrece a Juan Hutchison demostrando una variedad de efectos de la levitación para. Muestra pruebas de levitación electromágnetica resonante con sobre varios materiales y una colección de experimentos sobre efecto Hutchison desde los años 80



Podkletnov

Eugene Podkletnov no es un especialista en física gravitatoria, ni mucho menos. En realidad, tropezó con este asunto de la modificación de la gravedad (como se la conoce en el ambiente) mientras trabajaba en un tema del que sí sabe un rato largo: la superconductividad de alta temperatura. Los materiales superconductores transportan las corrientes eléctricas en forma muy eficiente, con una mínima pérdida de energía. Podkletnov estudia las propiedades de uno de ellos, un tipo especial de cerámica.





En su laboratorio de la Universidad de Tampere, en Finlandia, el científico, ruso de nacimiento y finés por adopción, fabrica unos discos muy delgados de esta cerámica, los pone a girar a alta velocidad en una cámara fría y les aplica un campo magnético para estudiar su comportamiento. En uno de esos experimentos, allá por los años 90, Podkletnov observó algo inesperado: si ponía objetos pequeños por encima del disco en movimiento, éstos perdían hasta un dos por ciento de su peso. Aunque no podía explicar lo que estaba pasando, el científico decidió repetir la experiencia, pero primero ajustó rigurosamente todas las variables que pudieran estar “contaminando” sus observaciones. Aun así, los resultados fueron idénticos. Los objetos parecían desafiar, aunque tímidamente, la poderosa atracción de la Tierra.

En la actualidad

Con tanto por ganar, no es sorprendente que algunos científicos tomaran en serio a Podkletnov y decidieran darle una oportunidad. Uno de ellos es la doctora Ning Li, de la Universidad de Alabama, a quien el bichito de la antigravedad ya le había picado a fines de la década del ‘80. Cuando oyó hablar de Podkletnov, Li ya tenía escritos varios trabajos teóricos que vinculaban la gravedad con la rotación, los superconductores y los campos magnéticos. Y ahora está intentando repetir, con algunas modificaciones, el experimento finés. La investigadora confía en que su trabajo tendrá éxito, y ya sueña con las aplicaciones: imagina que en unos 10 años va a hacer historia diseñando el primer coche antigravedad.

Li no es la única que cree en Podkletnov. El investigador ruso acaba de sumarse al equipo de la NASA que lleva adelante el experimento Delta G, un ambicioso proyecto que intenta averiguar si realmente se puede combatir la fuerza gravitatoria.


Si estás interesado en el tema puedes seguir leyendo el articulo completo aquí
o información en esta web en inglés